domingo, septiembre 08, 2013

ASOQUIMBO impide el desarrollo de la construcción en el Proyecto hidroeléctrico el Quimbo durante el Paro Nacional Agrario



Regiones del sur de Colombia como el Huila, Caquetá, Putumayo, Cauca y Tolima cumplieron  más de una semana de estar completamente paralizado por los bloqueos del Paro Agrario Nacional y Popular en Colombia.  El domingo por la noche, el Vice-presidente Argelino Garzón anunció un acuerdo con delegados de la Mesa Nacional, MIA que incluyó a campesinos de los departamentos del sur donde se levantaron  la  mayoría de bloqueos mientras que se adelantan diálogos en la ciudad de Popayán. No todos los bloqueos se han levantado en el Huila, Caquetá  y en otras regiones donde los campesinos e indígenas se mantienen firmes en contra las políticas del tratado de libre comercio y la locomotora minero-energética.

Del 3 al 6 de septiembre aproximadamente 60 integrantes de la Asociación de Afectados por el Proyecto Hidroeléctrica El Quimbo – ASOQUIMBO, efectivamente bloquearon tres entradas de la zona de construcción de la Hidroeléctrica,  impidiendo que la obra funcione en esa capacidad total durante este tiempo. Durante el bloqueo los campesinos y campesinas permitían el tránsito normal de los habitantes locales, ambulancias y la fuerza pública por la vía nacional en el sector del Paso del Colegio en los municipios de Gigante y Tesalia;  bloqueando solamente el acceso a varios sectores de la obra. Lo que  incluyó el taponamiento a la entrada principal y el acceso al río Magdalena de donde se explota las playas para extracción de material de construcción.  Lo que representó una grave parálisis en las obras  y una cuantiosa pérdida económica para la transnacional. 

Durante el bloqueo los integrantes del mismo, convivieron pacíficamente con los militares que están ubicados en el sector. Sin embargo,   vieron como la seguridad privada de la transnacional Emgesa-Endesa-Enel y la policía continuamente amenazaba y hostigaba  a los hombres, mujeres, mayores, jóvenes, niños y niñas en el sector.  En cambio al bloquear la obra los integrantes permitieron que los trabajadores salieran siempre respetándolos sin insultos y ni  agresiones.  El primer día del bloqueo la empresa intentó entrar dos carro-tanques de combustible, pero los integrantes del bloqueo,  respetuosamente aclararon a los choferes de esos vehículos que no podían entrar y fueron obligados regresar a Tesalia después de un intento de regar su carga de ACPM en la carretera y así intentar  culpar a las personas del bloqueo.

El jueves 05 de septiembre sobre las 8:00 de la noche llegó una caravana de aproximadamente 20 vehículos escoltados por la policía de Neiva y Tesalia llevando víveres, gas y otros productos al sur del Departamento. Cuando llegaron al bloqueo la caravana fue detenida y se les explicó a todas las personas en la caravana que todos los vehículos que iban al sur tenían paso  después de una breve inspección pero que cualquier vehículo que estaba destinado para la obra de construcción de la Hidroeléctrica sería  detenida y regresado. El comienzo todo estaba sucediendo pacíficamente y cada camión que mostró su carga y todos los vehículos de la policía se estaba dando el paso. Más o menos en la mitad de la caravana estaba infiltrado una camioneta, dos carro-tanques y un camión que iban a la obra de construcción.

En el intento de detener estos vehículos la policía y un agente del SIJIN vestido de civil de Neiva asumió una agresividad con las personas empujándolos, gritándolos e insultándolos.   La Policía daba órdenes a los choferes de los vehículos de “pasar por encima de esos hijueputas” y escalando una situación calmada a una de agresión y violencia. Cuando el primer carro-tanque se echó encima del bloqueo de personas que intentaba detenerlo, la Policía de Neiva  disparó gases lacrimógenos hacia las personas además de dos mujeres que fueron golpeadas por los miembros de la fuerza pública. Un integrante del colectivo Jaguos por el Territorio que estaba grabando en video los hechos fue lesionado por un cilindro de gas lacrimógeno que fue disparando de una distancia de seis metros impactando a su muslo derecho.  Por medio de los gases y la violencia la caravana siguió y al cruzar el puente del Paso del Colegio los vehículos que se sospechaban que iban a entrar a la empresa hicieron arbitrariamente eso;  mientras que los de más siguieron a Gigante.
 
Durante los hechos fue notable el desacuerdo entre la misma Policía que los agentes de Tesalia no concordaban de ninguna manera con la conducta con la Policía de Neiva que en las palabras de los de Tesalia expresaron: “la cagaron feo”. Poco tiempo después de este atropello la seguridad privada de la empresa amenazó los integrantes del bloqueo,  haciendo disparos al aire con una metralleta uzi. Horas después llegó un policía de tránsito, “disculpándose” por los hechos y pidiendo permiso para permitir el regreso de las motocicletas y la grúa de la Policía, que solo acompañaba la caravana hasta Gigante. Dados los hechos, ASOQUIMBO indicó que los agentes debían esperar hasta la mañana siguiente, exceptuando un agente que se accidentó en la moto, para que fuera atendido por una ambulancia. Incluso un militar del sector corroboró que era mejor esperar hasta mañana. En varias oportunidades que negamos el permiso de paso, el Policía de tránsito respondía amenazante diciendo que “tenían la manera de sacarlos si decíamos que no”. A las 4:00 de la mañana del día siguiente se dejó pasar a las motos y a la grúa, luego de que una ambulancia viniera a atender a los integrantes lesionados de ASOQUIMBO.

Los bloqueos del Paro se han levantado en algunas partes del Huila y el resto del país, pero el Paro Agrario Nacional y la lucha de la población afectada por la construcción del Proyecto hidroeléctrico El Quimbo, la extracción de la petrolera Emerald Energy en el Páramo de Miraflores y el Plan Maestro de Aprovechamiento del río Magdalena aún sigue. Las poblaciones impactadas por la locomotora minera-energética y las políticas neoliberales del Estado no se dejaran arrancar su existencia tan fácil. Si el gobierno nacional no asume una posición que respete la dignidad y las necesidades de la población rural, que es la columna vertebral de este país;  los pueblos seguirán luchando y presionado a un Estado que impone políticas que están destruyendo la Tierra y las comunidades que subsisten de ella.