martes, julio 17, 2012

El Camino Jaguo


A raíz de la lucha y la defensa de la Madre Tierra, nuestro territorio, los ríos Huacayo-Yuma-Magdalena y Cuacua-Suaza,  nosotros y nosotras los Jaguos , habitantes originarios de la Jagua y sus cercanías,  hemos comenzado a conversar, pensar y reflexionar colectivamente sobre de que venimos, quienes somos  y quienes queremos seguir siendo y por qué.

En esta minga de pensamiento hemos ido rescatando la memoria colectiva de nuestros abuelos y abuelas, ante pasados y territorios, reconstruyendo así historias de capturas, resistencia, asimilación y migración que unió a familias de los Pueblos Indigenas Andakí, Tama, Yalcón, Pijao y Nasa entre si y también en veces con europeos y  personas mezcladas que venían de afuera.

Sin embargo, sabemos que somos de aquí. Con mucha humildad y necesidad de orientación, estamos andando un camino de esperanzas y deseos de la revitalización de nuestra identidad, cultura y lengua originaria, mientras que seguimos adelantando nuestra lucha digna por la liberación de la Madre Tierra - Mijina- Uma Kiwe - Pachamama. 

Este proceso nos ha llevado a documentar el conocimiento de nuestros mayores, buscar en lo que ha sobrevivido de los archivos de la Jagua, investigar documentos en la de siglos pasados, dialogar con hermanos y hermanas del Consejo Regional Indígena del Huila- CRIHU y conociendo de nuevo nuestro territorio por medio de recorridos territoriales.

Poco a poco estamos ubicando los sitios sagrados, haciéndoles ofrendas y cuidándolas. Un primer paso importante ha sido el re-reconocimiento de la unión de los dos ríos como un lugar  sagrado. Al igual ese unir los valles del Alto Huacayo y el Cuacua, también unen los territorios de distintos pueblos y de las bio-regiones del Valle del Suaza-Cordillera Oriental con el Alto Magdalena y el Macizo Colombiano.

Esto apenas comienza y falta mucho que hablar, recorrer y reflexionar para tejer mayor unidad de pensamiento y acción entre todos y todas quienes nos sabemos de aquí, estos son los primeros pasos hacia un camino de la descolonización. Después de más de 500 años de violencia, memoria robada y negada,  hay mucho que desaprender de lo que fue impuesto antes de poder comenzar procesos de aprendizaje sobre lo propio, lo autóctono de acá.

Buscamos recuperar una relación verdaderamente harmónica y equilibrada con la Tierra, los animales, las plantas, humanos y todo el territorio.

Una parte importante de este proceso de liberación y descolonización es el recorrido territorial, la exploración de nuestro territorio colectivamente, para observar, apreciar y a la vez, desaprender las prácticas de dominación y extracción que el colonialismo nos ha inculcado desde la llegada de los invasores españoles. Igual que nosotros, todos los habitantes de la Tierra tienen el derecho del “buen vivir”.

En estos recorridos, gracias al consejo de mayores en la comunidad, pudimos encontrar las huellas que nuestros antepasados dejaron talladas en las peñas cerca del pueblo. Una variedad de imágenes de personas, animales, plantas y otros diseños son de lo poco que queda ya que siglos de agua, tierra, erosión y tiempo ha borrado mucho de los detalles que fueron marcados en la piedra. También se ve como personas ignorantes e/o irrespetuosas han rayado algunas partes de estas peñas con sus nombres, fechas y otras escrituras arbitrarias en un sitio sagrado.

Nosotros y nosotras Jaguos, habitantes originarios del territorio que une los dos ríos Huacayo y Cuacua, demandamos de inmediato la protección de este legado milenario de nuestros antepasados, la cancelación permanente de la licencia ambiental del P.H. el  Quimbo, que el Batallón Especial Energético José María Tello sea completamente retirada  y la creación de una Reserva Campesina Agro-Alimentaria de manera que se protejan los sitios sagrados y los ecosistemas vitales del territorio. Exigimos que se reconozca nuestro proceso Jaguo de descolonización para poder recuperar la memoria,  identidad, territorio y seguir adelantando este camino ancestral. La recuperación de la relación con nuestro territorio es imprescindible  para este proceso y cualquier proyecto que deteriore los ecosistemas es un proyecto de exterminio para todos los habitantes, nosotros incluidos.

 ¡Jaguos por una Reserva Campesina Agro-Alimentaria!