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viernes, marzo 30, 2012

Emerald Energy explota los Andes colombianos en el Huila

Fuente: NOTIAGEN - Noticias de Colombia

In ENGLISH: Emerald Energy Exploits Colombian Andes

Una densa neblina fluye sobre un paisaje de la cordillera oriental siendo dispersada a veces por el viento constante que eleva nubes y permite ver lagunas, bosques de alta montaña y páramo. Descendiendo del Alto Magdalena se encuentran docenas de comunidades campesinas que producen una gran variedad de frutas y vegetales, además de criar animales no solamente para su sustento, sino para alimentar a las principales ciudades de Colombia. En los municipios de Gigante y Garzón (Huila), este paisaje idílico se ve interrumpido por varias plataformas petroleras que pertenecen a la empresa Emerald Energy PLC.

«Emerald Energy está destruyendo nuestra tierra y agua —explicó Armando Acuña, concejal de Garzón—. Sus exploraciones sísmicas con explosiones subterráneas están causando derrumbes, la tierra se hunde, casas y cultivos están siendo destruidos y estamos perdiendo nuestra agua».

Emerald Energy fue fundada en Londres en el año 1996 y su primera licencia de exploración fue otorgada en el Bloque Matambo de Gigante. Después de perforar su primer pozo en 1998, la empresa comenzó a expandir sus operaciones rápidamente; construyó varias plataformas en Matambo además de conseguir nuevas licencias en los Llanos Orientales, el Magdalena Medio y la Amazonía. También durante este tiempo inició operaciones en Perú y Siria.

El 9 de agosto del año pasado el Ministerio de Ambiente otorgó la Licencia Ambiental 1609 a Emerald Energy permitiéndole instalar cinco nuevas plataformas con capacidad de tres pozos cada una en el Bloque VSM 32, más arriba del Bloque Matambo. Este territorio es esencial para la seguridad alimentaria de la región, provee agua para más de 200.000 personas y contiene ecosistemas únicos y sensibles que están protegidos como parte del Parque Natural Regional Cerro Páramo de Miraflores Rigoberto Urriago y la Reserva Protectora de la Amazonía.

Cuatro meses después del otorgamiento de la licencia, el campesinado opuesto al proyecto se unió en el pueblo de Zuluaga. «Creo que todos acá estamos unidos contra la grosería que la Emerald ha hecho aquí en la región —dijo el anterior gobernador del Huila, Luis Jorge Sánchez García—. Nosotros aquí simplemente nos toca trabajar todos unidos a ver qué está pasando porque no consideramos que el crecimiento de la exploración y explotación del petróleo se haga a costa de la totalidad de nuestros recursos naturales. Si hay alguna afectación de aguas, no es solamente una vereda; es a toda una región. Con la información que tenemos hoy yo diría que la presencia de la Emerald no es provechosa para la región».

Emerald se transfiere
Aunque Emerald Energy es un sociedad británica ya no es controlada desde el Reino Unido. En el año 2009 la empresa fue comprada por la megamultinacional energética y química Sinochem Corporation por 875 millones de dólares, después de que Emerald declarara 86 millones de dólares en ingresos el año 2008.

Fundada en el año 1950, Sinochem es la empresa trasnacional más grande de China que originalmente fue operada por el Estado. Durante el año de la adquisición de Emerald Energy, Sinochem se convirtió en una entidad privada que hoy tiene más de 100 filiales en el mundo e incluye inversionistas como JP Morgan, Standard Life y Legal & General. En el año 2011 la publicación Fortune Global 500 declaró los ingresos de Sinochem de 49.535 millones de dólares y que empleaba más de 50.000 personas.

Después de ser adquirida por Sinochem, la disposición de Emerald para compartir información sobre sus actividades con el público cambió completamente. A comienzos del año 2010 la página de internet de Emerald Energy fue purgada de toda la información que contenía dejando solo una página con información de contacto y un aviso que señalaba: «Emerald no provee comentarios sobre las actividades de la empresa».

La página anterior a la adquisición de Sinochem incluía información detallada y mapas de todas las operaciones de Emerald. Describía que el Bloque Matambo se extiende a lo largo de una zona de 69 kilómetros cuadrados y que la empresa tiene derechos exclusivos de explotación de la región hasta el año 2024.

La huella en el rostro de Matambo
La forma en que la empresa está desarrollando su actividad de exploración y explotación tendrá impactos profundos para el páramo y otros ecosistemas sensibles de la región. Únicos en América, los páramos se encuentran principalmente en la Cordillera de los Andes; para ahondar lo preocupante del tema, más del 60% de estos ecosistemas se encuentran en Colombia. Su vegetación es una mezcla particular de líquenes, musgos, algas y pastos con una capacidad enorme de retención de agua que produce los nacimientos de los ríos más importantes del continente como el Orinoco, el Magdalena, el Cauca y el Amazonas.

El Bloque Matambo —que se ubica a menor altitud que el páramo en el pie de monte del Alto Magdalena— recibe su nombre de la montaña que tiene por forma el rostro de un gigante, que según las creencias locales algún día se levantará de la tierra. Adyacente al Bloque Matambo, el Cerro de Matambo fue nombrado por un guerrero indígena de los levantamientos de la Cacica Gaitana en contra de los invasores de la corona española en el departamento del Huila durante la década de 1530.

Según la Asociación Intersectorial Gigante y Garzón (AISEG), desde que el Bloque Matambo inició operaciones la región ha visto como la tierra y el agua se han deteriorado. En el año 2000, dos años después de que el Pozo Gigante I fue perforado a 4.815 metros, «hubo una explosión que resultó en un incendio que ardió por 25 días con una llama que medía 30 metros de altura obligando la suspensión de las operaciones —explicaba Jorge Enrique Alvarado, concejal del municipio de Gigante—. Toda esta zona estuvo cubierta por una nube gris por más de un mes y la zona cerca del pozo tenía petróleo quemado y las cenizas que botaba se acumulaban sobre los cultivos, el ganado y las lagunas de piscicultura».

Alvarado está siendo citado regularmente por habitantes de la región, los campesinos de las distintas veredas que están resistiendo las actividades de la Emerald, particularmente protestando por las resoluciones que el Ministerio de Ambiente emite casi anualmente apoyando las operaciones extractivas de la empresa.

Alvarado y otros habitantes de la región son críticos de la Resolución 0647 del año 2008. Esta resolución permite la construcción de tres nuevas plataformas en el Bloque, cada una con una capacidad de hasta cuatro pozos. La resolución también actualizó los requerimientos de manejos de desechos, uso de agua, mantenimiento de las vías locales y una obligación de invertir el 1 % de los costos del proyecto en programas de conservación de agua y medio ambiente para el beneficio de la comunidad.

«Como parte de esa resolución —explicaba Alvarado— la empresa tenía la obligación de trabajar directamente con la comunidad para implementar un proyecto de educación comunitaria acerca del manejo ambiental con la CAM [la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, institución que se encarga del control y la conservación de los recursos naturales de la zona señalada] y reforestar un mínimo de 11 hectáreas. Ninguno de estos requisitos ha sido cumplido; las reparaciones y la expansión de las vías desgastadas por el uso fue una obligación que había que cumplir ese año, recién lo están comenzando ahora tres años después».

Un ejemplo de las consecuencias de estas obligaciones no cumplidas se puede ver en la vereda del Cascajal sobre el río Loro, una fuente hídrica vital para la agricultura y los ecosistemas de la región.

En el año 2009, la Resolución 0479 fue otra muestra de la forma en la que el Estado apoya los intereses de la empresa a costa del bienestar de los habitantes de la región. En dicha resolución el Ministerio de Ambiente permite que Emerald use agua del río Loro para ser inyectada en el Pozo Cascajal I.

El pozo ha creado tanta erosión y ruido que la escuela de la comunidad se ha visto obligada a abandonar su edificio nuevo que está apenas a 50 metros de la plataforma y volver a la estructura vieja que se está cayendo en la que los baños no funcionan y cuya ubicación representa un riesgo adicional, pues la escuela vieja está situada al lado de una peña que está en avanzado estado de erosión. «La petrolera nos obligó a volver a nuestra escuela vieja —decía una estudiante de quinto de primaria—; no podíamos enfocarnos por el ruido de las máquinas y la llama al lado de nuestra escuela nueva».

«Constantemente tengo migrañas desde que la petrolera comenzó a operar en la zona de la escuela —dijo la profesora Amparo Montealegre, parada frente a una pared agrietada—. Esta escuela ya está vieja pero además con las explosiones sísmicas que hace la empresa y estando al lado de la peña es demasiado peligroso para los estudiantes».

Las comunidades defienden su territorio
A comienzos de enero las comunidades afectadas por Emerald Energy PLC se unieron con otros movimientos sociales ambientales del Huila para crear el Movimiento Regional por la Defensa del Territorio. El Movimiento tomó como blanco el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, en construcción en el centro del Huila por la empresa Enel-Endesa-Emgesa. Este proyecto, según las organizaciones de activistas ambientales, pondrá en riesgo el medio ambiente de la zona, la seguridad alimentaria y el tejido social y económico, además de desplazar comunidades campesinas enteras. Durante dos semanas y desde el 3 de enero, casi 1.000 personas del movimiento regional bloquearon la carretera que conduce a la zona de construcción paralizando la obra.

Un bloqueo parecido ha sido utilizado para parar la expansión de la actividad de Emerald en la región. «Desde noviembre del año pasado hemos estado bloqueando la entrada de las instalaciones del Bloque VSM 32 y no pretendemos permitir entrar nada de maquinaria», dice Alberto Calderón, integrante del AISEG, sobre la posición de las comunidades afectadas por las actividades de Emerald Energy en la región.

El campesino vive con su familia en una pequeña finca autosuficiente con animales y en donde cultiva café, aguacate, cebolla, cacao y otros alimentos. Su predio es adyacente al Pozo Iskana I de Emerald. Esa proximidad obligó a Calderón y a su familia a integrarse a la resistencia, escenario que se ha repetido en otros lugares del mundo donde una cultura local, autónoma y sostenible se enfrenta con la maquinaria del llamado progreso nacional que disfraza al lucro privado.

«Nada de lo que nos han traído ha sido positivo —decía sobre Emerald—. Nuestros ríos se están secando. Han fomentado divisiones dentro de la comunidad y nuestra juventud ya no quiere trabajar la tierra después de trabajar para la empresa. Somos campesinos y trabajar la tierra es lo que sabemos, es nuestra cultura. Las empresas petroleras están trayendo culturas y prácticas que no conocemos y no queremos. Nosotros, los pueblos de la zona de Miraflores nos hemos concientizado sobre lo que está ocurriendo y no dejaremos que nos desplacen de nuestro hogar», afirmó Calderón.

En reuniones que la gobernadora del Huila, Cielo González, tuvo a finales de enero con el representante de asuntos legales de Emerald, Juan Manuel Cuéllar, éste defendió el compromiso de la empresa hacia las comunidades afectadas. «Emerald ha participado en la construcción de aulas escolares de la escuela de Alto Corozal y también en el mejoramiento del comedor escolar en Los Medios, Bajo Corozal y el Instituto Educativo de Silvania y más de 35 viviendas. La empresa ha invertido más de 4,3 millones de dólares en reparaciones y mantenimiento de las vías de la región».

El 15 de febrero Cuéllar tuvo otra reunión en Neiva con González. «Las licencias ambientales otorgadas para el Bloque VSM 32 son de las más estrictas del país —Cuéllar dijo en la reunión—. La empresa va a cumplir con responsabilidad y vigor y de ninguna manera se realizarán exploraciones dentro de los límites del Parque Regional Natural Cerro del Páramo de Miraflores».

Cuéllar ha detallado otras maneras en las que Emerald ha ayudado a las comunidades locales con mantenimientos de las vías, reparando estructuras y haciendo otras inversiones para disminuir el impacto de las activadas de la empresa. «El Bloque Matambo tiene tres pozos en producción y tres más en proceso de perforación. Estos yacimientos están generando aproximadamente 2.500 barriles de crudo al día de los cuales se paga el 20 % en regalías a los municipios», explicó.

Cuéllar no respondió a preguntas sobre qué medidas está tomando la empresa para minimizar los impactos negativos al medio ambiente en el Bloque VSM 32, como tampoco a qué distancia quedaban los cinco pozos de este bloque de la frontera del Parque Miraflores o qué posición tiene la empresa ante la situación de la escuela del Cascajal.

La lucha por Miraflores

Arriba del Bloque Matambo, la temperatura baja, el piso térmico cambia y los cultivos y ecosistemas se adaptan a condiciones ambientales distintas. Esta es la zona del Parque Regional Natural Cerro Páramo de Miraflores Rigoberto Urriago y del Bloque VSM 32 donde campesinos indignados han estado bloqueando los cinco nuevos pozos de Emerald.

El Parque de Miraflores fue establecido en el año 2005 después de años de lucha local por la defensa de los ecosistemas esenciales para la vida de todos. La zona es el hogar de una gran variedad de biodiversidad incluyendo especies en peligro de extinción como el oso de anteojos (Tremarctos ornatus), el puma (Puma concolor) y el lorito cadillero (Bolborhynchus ferrugineifrons), que es una especie endémica; adicionalmente, existen muchas especies de plantas, hongos, aves y mariposas.

Rigoberto Urriago, campesino, ambientalista y héroe local luchó para proteger a Miraflores y fue parte de la comisión que trabajó para establecerlo como Parque Natural Regional. Tras el asesinato de Urriago en 2010 el parque añadió su nombre al título. Sus asesinos no han sido procesados por la justicia colombiana.

En las altitudes más bajas de esta zona está el poblado de Silvania, en la mitad de un mar masivo de cultivos de café. «Esta región contribuye a la seguridad alimentaria de toda Colombia. El café, plátano, lulo, granadilla y otro cultivos producidos acá son exportados a todas las grandes ciudades del país como Bogotá, Cali y Medellín», explicaba el comerciante Edgar Quintero, también integrante de la mesa directiva de la AISEG, sentado en la plaza de Silvania y tomándose un tinto de los cafetales de la región.

«Esta nueva licencia permite a Emerald hacer operaciones de exploración y explotación hasta 1.900 metros sobre el nivel del mar», detallaba Quintero. Los acueductos de Gigante y Garzón están ubicados a una altitud de 1.800 metros, «si hay un derrame o explosión sería un desastre porque el agua que usamos para beber y para el riego viene de fuentes que quedan abajo de la zona donde estarían estos nuevos pozos», dice Quintero.

Más arriba de la zona agrícola, a menos de tres kilómetros del Pozo Iskana I está el borde del Parque Miraflores. «La empresa y el Ministerio de Ambiente están socializando información falsa de que la zona más alta del páramo, donde están las lagunas, es lo que está protegido —aclaraba Calderón—. Pero los bosques de neblina y todo el páramo deberían estar protegidos según la labor que se hizo para proteger y crear el Parque de Miraflores. Nosotros los campesinos luchamos por muchos años contra los cultivadores de amapola y los aserradores ilegales para poder proteger esta región. Hubieron muertos para poder lograr la protección de esta zona y después de todo ese esfuerzo el Gobierno simplemente está entregando nuestro territorio a una empresa multinacional».

«Dentro del Bloque Matambo la Emerald Energy ha destruido la tierra y el agua, ha devastado la autosuficiencia de las comunidades y ha hecho muy poco para poder remediar esto —añadía Calderón—. Ya se ve que los pozos de Iskana están demasiado cerca de la Quebrada de Guadaleja y de la zona de amortiguamiento del parque. Si no paramos a la Emerald Energy en el Bloque VSM 32 va a ser igual o peor que el Bloque Matambo».

La gobernadora González ha ofrecido muy poca esperanza para los habitantes de la región. A comienzos de marzo cuando anunciaba que se iba realizar una mesa de concertación sobre El Quimbo y Emerald Energy con el ministro de Ambiente, Frank Pearl, en Neiva, la gobernadora reprodujo el pronunciamiento del ministro: «De entrada no se puede entrar a revocar la licencia —declaró González—. Pero queda abierta la puerta para hacer los ajustes y modificaciones a las quejas que tengan fundamento y pruebas».

En la mesa de concertación el alcalde de Gigante, Iván Luna Ortiz, declaró al ministro su oposición a la explotación de “oro negro” en su municipio. «En el foro de regalías que se realizó esta semana en Neiva unánimemente a los municipios nos llama la atención la explotación petrolera porque ya no tenemos derecho ni a lo mínimo —exponía Luna Ortiz—. Para acceder a esos recursos será un viacrucis, no sabemos a dónde se deben presentar los proyectos y fuera de eso no tenemos la autonomía para administrar unos infelices 345 millones de pesos porque nos creen incapaces de hacerlo».

La Resolución 1609 del año pasado otorga derechos de explotación petrolera en un área de 23 hectáreas que contiene ecosistemas protegidos como páramo y bosque de neblina, al igual que una zona agrícola supremamente productiva donde se cultiva lulo, granadilla, café, aguacate, tomate de árbol, mora y otras frutas y vegetales.

Mirando al atardecer desde el lado occidental de la cordillera oriental, Calderón observa el paisaje fértil de cultivos pensando en un futuro incierto: «La lucha por esta tierra, el agua, los bosques y el páramo no es solamente para nosotros y la tierra, pero es para que nuestros hijos e hijas tengan algo de qué vivir en este mundo que se está degenerando tan rápido por el cambio climático».

domingo, marzo 18, 2012

Emerald Energy Exploits Colombian Andes


Source: CorpWatch
A thick fog flows over the eastern range of the Colombian Andes. Here and there, the constant wind lifts the clouds to reveal lagoons, cloud forests, and páramo, an Andean alpine ecosystem known as a “mountain-top sponge” for its massive water-holding capacity. Descending lower into the Upper Magdalena Valley, about 400 kilometers southwest from Bogotá, rural communities farm a wide variety of fruit and vegetable crops, and raise animals that not only sustain families, but help feed Colombia´s major cities.

In the municipal districts of Gigante and Garzón in the department (province) of Huila, the bucolic setting is interrupted by the platforms of several oil wells belonging to Emerald Energy PLC.

“Emerald Energy is destroying the land and water,” Armando Acuña, a municipal council member from Garzón, told CorpWatch. “Their exploration, with underground explosions is causing landslides and the ground to sink, homes, and crops are being destroyed and we are losing our water.”

Emerald Energy, founded in London in 1996, was awarded its first exploration permit for the Matambo Bloc in Gigante. (Governments typically auction off oil exploration rights on specific parcels of land known as blocks or blocs) After drilling the first well in 1998, the company began a rapid expansion: It built multiple platforms in Matambo, and opened up new well sites in the Llanos Basin and Middle Magdalena River Valley in Colombia, as well as in other countries including Peru and Syria.

On August 9, the Colombian Ministry of Environment and Sustainable Development issued Environmental License 1609 to Emerald Energy, allowing it to install five new platforms and three oil wells in the VSM 32 Bloc, adjacent and uphill of the Matambo Bloc. This territory is vital to the region´s food security, provides water for more than 200,000 people, and contains unique and sensitive ecosystems that are supposed to be protected as part of the Páramo Regional Natural Park and the Amazon Forest Reserve.

Four months after the permit was authorized, campesinos opposing the project gathered in the farming village of Zuluaga. “I believe we are all united here because of the Emerald´s crude behavior within our region,” said Luis Jorge Sanchez Garcia, Huila’s former governor. “It is vital that we unite to protect our natural resources from oil development, [and] in particular protect our water. If some disaster happens, it will not affect just the countryside where the operations are; it will affect our entire region. With the information we have available now, Emerald´s presence in the region is not to our benefit.”

Transferring Emerald

Although Emerald Energy is ostensibly a UK company, it is no longer controlled in Britain. In 2009, the company was purchased by the Chinese energy and chemical giant, Sinochem Corporation for U$875 million, a year after Emerald declared revenues of $86 million in 2008.

Founded in 1950, Sinochem, China´s largest trading company, was initially operated by the Chinese state. During the year of the Emerald Energy acquisition, Sinochem became a joint-stock company, which now comprises more than 100 affiliates globally, and includes major shareholders such as JPMorgan, Standard Life, and Legal & General. In 2011 Fortune Global 500 put Sinochem´s revenue at $49.535 billion employing over 50,000 people.

After becoming Sinochem’s wholly-owned subsidiary, Emerald’s willingness to share information with the public changed. In early 2010, Emerald Energy’s website was purged, leaving only a single page with contact information and the note: “Emerald does not provide comment on company activities.”

The pre-Sinochem site had included a detailed history, information, and maps of all Emerald’s operations. It described the Matambo Bloc as extending over an area of 69 square kilometers, noting that Emerald holds exclusive rights through the year 2024.

The Footprint on Matambo´s Face

How the company exercises those rights will impact major and sensitive páramo ecosystems: the high altitude, tropical mountain tundra above the forest line, and below the permanent snowline. Unique to the Americas, páramo are mostly found in the Andes Mountains, with more than 60 percent occurring in Colombia. The vegetation, a unique mixture of lichens, mosses, algae and grasses, has incredible water retention capacity, birthing major rivers such as the Orinoco, Magdalena and Amazon.

The Matambo Bloc, which sits below the páramo in the Magdalena Valley, gets its name from a mountain in the shape of the face of a giant who, according to local legend, will one day arise from the earth. Adjacent to the Matambo Bloc, the mountain Matambo is named for a native warrior who participated in uprisings led by the woman warrior, la Gaitana, against the Spanish in the 1530s in Huila.

Since the Matambo Bloc was opened, the region encompassed by the operations has seen a steady deterioration of its land and water, according to the Intersectorial Association of Gigante & Garzón (AISEG). In 2000, two years after the Gigante 1 well was drilled to 4,815 meters, “there was an explosion that resulted in a fire that burned for 25 days with a flame that was about 30 meters high, shutting down operations,” Jorge Enrique Alvarado, a municipal council member, told CorpWatch. “This whole area had a dense hazy cloud over it during that whole month and the area nearby had all sorts of burnt oil and ash accumulated on their crops, cattle and fish ponds.”

Alvarado, a young and newly elected politician, spends much of his time traveling the region’s countryside by motorcycle organizing with campesinos who are resisting Emerald’s activities, notably by protesting against “resolutions” issued by the Colombian Ministry of Environment in support of the company’s extractive operations almost every year.

Alvarado and other activists are particularly critical of Resolution 0647, issued in the 2008 by the Ministry of Environment. The ruling allows Emerald to construct three new platforms, each with capacity of up to four oil wells. It also updated the requirements for waste disposal, water use, maintaining of local roads, and for investing 1 percent of project costs in environmental and water conservation projects to benefit the community.

“As part of that Resolution,” Alvarado explained, “the company was supposed to work directly with the community to implement a community education project on environmental stewardship and with the CAM (Regional Autonomous Environmental Corporation), and reforest an area no less than 11 hectares. Neither of these requirements has been fulfilled. The repairs and expansion for the overused roads that were mandated for that year are just starting now, three years after the fact,” he said.

One example of the consequences of the watered-down regulation can be seen in the countryside of Cascajal, which sits on the Loro River, a waterway that is vital to the region’s ecosystems and agriculture.

In 2009, Resolution 0479 provided another example of how the government buoyed company prospects. In it, the Ministry of Environment changed Emerald´s environmental license to permit it to take a larger amount of surface directly from the Loro River to be injected into Cascajal Well 1.

The well created so much erosion and noise that the rural community was forced to abandon its new school, built 50 meters from the oil platform, and return to a decrepit building situated by an eroding cliff.

“The oil company has pushed us back to our old school,” said a shy, strikingly sincere fifth-grade girl, “because we could not focus with all noise from the flame and all that happens over there [at the new school].”

“I have consistently had migraines ever since the company started operating near the school,” said lead teacher, Amparo Montealegre, as she stood in front of a cracked wall. “This school, as old as it is and with the seismic tests the company does, is even more dangerous near this cliff.”

Communities Defend their Territory

In early January, the communities affected by Emerald Energy PLC joined other environmental movements in Huila to create the Regional Movement for the Defense of the Territory. The group targeted the Quimbo Hydroelectric Project, a dam currently under construction in central Huila that, the activist organizations say, will threaten the region´s environment, food security, economic and social fabric, and will displace campesino communities. For two weeks beginning January 3, about 1,000 people from the Regional Movement blocked the highway to the Quimbo dam construction site.

A similar protest was set up to try to stop Emerald’s expansion. “As of November 2011 we have been blocking the entrance to all operations in VSM 32 Bloc, and do not intend to allow any machinery to enter,” said Alberto Calderon, a member of Intersectorial Association of Gigante & Garzón (AISEG) at a public roundtable that followed the blockade.

The middle-aged farmer lives with his wife, two children and some cows and chickens on a small, self-sufficient farm that produces coffee, avocados, onions, and cacao. His land borders Emerald’s oil well Iskana 1.

That proximity drew Calderon and his family into a struggle, repeated across the globe, between locally-controlled sustainable culture, and the machinery of national progress and corporate profit.

“Nothing they have brought us has helped us,” he said of Emerald. “Our rivers are drying. They foment divisions within the community, and our youth do not want to work the land after they have worked for the company. We are campesinos, and to work the land is what we know, and it is our culture. The oil companies are bringing in cultures and practices that we do not know and we do not want. We the people of Miraflores have become aware of what is going on and we will not let them kick us out of our home,” Calderon said.

In public meetings with Huila’s Governor Cielo Gonzalez in late January, Emerald Energy Legal Issues Representative Juan Manuel Cuellar defended the company’s commitment to affected communities. “Emerald participated in the building of the school in Alto Corozal and the renovations of the cafeterias in the schools of Los Medios, Bajo Corozal, and the Silvania Educational Insitute. The company has also invested nearly $3 million in repairing the region´s roads.”

On February 15, Cuellar held another public meeting in the city of Neiva with Gonzalez. “The environmental license that was granted for the operations in the VSM 32 Bloc is one of the strictest in the country,” Cuellar told the gathering. “The company will respect it with responsibility and vigor, and there will be no exploration activities within Regional Natural Park Páramo of Miraflores Peak boundaries.”

Cuellar described other ways Emerald was helping the local communities, including road maintenance, repairing buildings, and making other investments that help offset its impact. “Matambo Bloc includes three oil wells in production, three more wells being drilled and daily produces about 2,500 barrels of crude oil of which a 20 percent is paid to the Municipality of Gigante,” he said.

Cuellar did not respond to requests from CorpWatch to explain what measures the company was taking to minimize negative environmental impacts, how far the five oil wells in that bloc were from the national park boundary, and the situation facing the school in Cascajal.

The Struggle for Miraflores

FARC threatens to force Emerald Energy out of Caqueta
Just over the Oriental Mountain chain of the Colombian Andes, south of Huila, Emerald Energy operates in the Amazonian oil-rich departments of Putumayo and Caqueta where the company’s 12-well field in the region of San Vicente del Caguan, Caqueta produces about 600 barrels a day.

Security concerns in this region have repeatedly plagued Emerald Energy’s operations. In November 2011 the company temporarily halted activity in Los Pozos, Caqueta. In June the FARC (Revolutionary Armed Forces of Colombia) kidnapped four Chinese contract workers from Los Pozos, and is still holding them for ransom. Two months later in the same region, the FARC attacked and incinerated six Emerald Energy tanker trucks leaving the region with crude oil.

In September a similar attack left one person dead and five trucks destroyed along the same route, prompting the company to suspend operations temporarily. And on March 5, an attack from the FARC's Teofil Foreo Mobile Column caused the company to suspend activities in the San Vicente del Caguan Bloc for four days.

Energy and Mines Minister Mauricio Cardenas and governor of Caqueta, Victor Isidro Ramirez, have offered Colombian Army troops to provide greater protection to Emerald Energy. Nonetheless, on March 14, the two local transportation companies contracted by Emerald to transport the crude oil out of the Caqueta, Rapientrega and Cootransamazonía areas announced an indefinite strike owing to the deaths of the truck drivers. Protests against the violence were scheduled for March 16.
Uphill from the area of the Matambo Bloc, the climate cools and the crops and ecosystems adapt to the different environmental conditions. This is the area of the Miraflores Park and the VSM 32 Bloc, where activists are trying to block Emerald´s five new wells.

The Miraflores Park was established in 2005, after years of activism to support maintaining essential ecosystems. It is home to an array of biodiversity that includes endangered species such as the spectacled bear Tremarctos ornatus, puma Puma concolor, the endemic rufous-fronted parakeet Bolborhynchus ferrugineifrons and a variety of plant, fungi, bird, and butterfly species.

Rigoberto Urriago, a campesino, environmentalist and local hero fought to save Miraflores, and served as a member of the commission that helped establish the park. After Urriago was murdered in 2010, the park took his name as part of its title. His killers have not been brought to justice.

In the lower altitudes of this area sits the village of Silvania within a massive sea of coffee plants. “This area supports the food security of all of Colombia. The coffee, plantain, lulo, grenadilla and other fruit crops that are produced here are exported all over the country to cities like Bogotá, Medellin, and Cali,” explains Edgar Quintero, a local shopkeeper and board member of the Intersectorial Association of Gigante & Garzón (AISEG), as he sips a cup of locally grown coffee in front of his corner store in Silvania’s small, nearly empty central plaza.

“This new license allows Emerald exploration and extraction rights up to 1,900 meters above sea level,” says Quintero. Because the aqueducts for Gigante and Garzón are below 1,800 meters, “If any sort of spill or explosion were to happen, it would be a disaster since our water for drinking and irrigation comes from a source that is downhill and downstream from these new oil wells,” he says.

Higher up from of the agricultural zone, no more than three kilometers past the Iskana 1 oil well, is the border of the Miraflores Park. “The company and the Ministry of Environment are falsely saying that only the highest area of the páramo is protected” said activist Calderon. “[But] all of the cloud forests around the páramo are also [supposed to be] protected according to Intersectorial Association of Gigante & Garzón (AISEG). We the local farmers fought for years with illegal loggers and poppy growers, to protect this region. People were killed in that process. After all of that, the government just hands it over to a multinational company.”

“Within the Matambo Bloc, Emerald Energy has destroyed the land and water, devastated community self-reliance and done little to remediate any of this,” added Calderon. “Already the Iscana wells are too close to the Guadaleja creek and the park´s buffer zone. We are seeing that if we do not stop Emerald Energy, the VSM 32 Bloc will be just as bad if not worse than Matambo.”

Governor Gonzalez has offered little hope to the region´s inhabitants. In announcing upcoming meetings with the Minister of Environment Frank Pearl in Neiva, the governor echoed the minister´s pronouncement-- that there “will be no way to revoke the environmental license,” Gonzalez said. “Changes or modifications may only be possible with complaints that are backed with evidence.”

Last year´s Resolution 1609 granted new exploration rights to Emerald Energy for 23 hectares that includes protected páramo and cloud forests ecosystems, as well as an agricultural area that is rich in lulo, grenadilla, coffee, avocado, tamarillo, blackberries, and other fruits.

As the last rays of sunlight lit the western slope of the mountain, Calderon looked across the fertile landscape of fruits and vegetables and into an uncertain future: “This struggle for the land, the water, the forests and the páramo, it is not just for us and the earth. It is so our children have something to live from as the earth´s climate continues to change.”