martes, enero 20, 2009

Polinizando y compartiendo en Borikén/ Pollinating and Sharing in Borikén (in progress)

La abeja mono ardilla aterrizó en Borikén casi completando el ciclo lunar y a podido disfrutar de unas hermosas playas, pero también de unas grandiosas montañas que esconden muchos secretos. El primero de ellos es que el nombre de Puerto Rico fue implantado a toda la isla a finales del siglo XIX cuando llegaron los gringos a recolonizar la isla, bajo ese nombre se llamaba una peninsulita que era efectivamente un Puerto. El nombre originario de la isla es Borinquen o Borikén que proviene de Boh’li’kin, y significa “la tierra del señor valiente”, es una expresión que se refería a Agüeybana, el gran Can o mejor dicho el Gran Cacique.

Hemos podido encontrar y hablarnos con un movimiento de gente muy interesante llamada Movijibo (Movimiento Indígena Jíbaro Boricua) que ha sido definitivo para entender la historia de la isla, por su puesto una historia de lucha contra la colonización que aún hoy sigue. U
na de sus acciones que realizaron los Movijibo, fue tomarse el centro ceremonial indígena de Caguana por un mes, hasta que los detuvieron por invasión de propiedad del Estado, estaban exigiendo el cuidado y mantenimiento del lugar y la apretura para los nativos de la isla, pues abuelos de los integrantes del Movijibo e incluso uno de ellos mismos entraba al centro a hacer ceremonias con su abuela cuando aun no estaba encerrado. Estas gentes y otras hormigas nos han contado como se ha tergiversado la historia indígena de la isla, queriendola llamar “taína” (una invención de unos antropólogos- ¿si ven lo que enseñan en las universidades?-) cuando en realidad es JIBARA. Si tu le preguntas a un mayor, de esos abuelitos campesinos de bien adentro de las montañas de Borikén si sabe algo sobre los Tainos te dirá: ¡no se! Es que yo no fui a la escuela! Los campesinos de Borikén se les llama jíbaro, que viene del vocablo Can’Chib’al’o que significa la familia que pertenece al clan del LAGARTO (es decir reptil, sea serpiente, tortuga o lagarto) Mejor dicho, para resumir por que el cuento es largo, los que llaman aquí campesinos, los jibaros, los jibaritos de tantas canciones de las que han sido inspiración, son los descendientes directos de los indígenas, mejor dicho son indígenas, hablan jibarito (un español mal hablao que combina mitad de palabras en castellano y mitad en jíbaro-boricua –muchos de los vocablos que son expresiones cotidianas de los “boricuas” se han podido relacionar con un diccionario maya yucateco-).

Lo que queremos decir es que la lucha de hormiga de los indígenas, los jíbaros, son los que han atravesado los principales acontecimientos revolucionarios de finales del siglo XIX y mediados del XX en Borikén. Emeterio Betances en 1898 fue una de las tantas hormigas-próceres que dieron lo que se conoció como el “grito de Lares”, poblado fundado por indígenas jíbaros mucho antes de llegada de los españoles, su padre era negro y su madre era indígena, así como Pedro Albizu Campos quien en sus discursos habla de los mayores, de su raza boricua, de su historia, y hoy los “macheteros” que es la herramienta principal de los jíbaros; entonces la lucha ha sido, sigue siendo y seguirá siendo indígena.

La presentación de la obra Plan Colombia se realizó en un ambiente muy familiar y alegre, hubo niños y niñas, algunos empezaron a dibujar los animalitos de la obra pero al final terminaron jugando, en un gran patio (conuco –es como se le denomina aquí a la huertas o chagrita) de la casa donde se realizó el taller. Explicando todo el proceso de colonización desde los españoles hasta estados unidos, la reflexión que se hacia es que eso puede ser narrado así para casi toda Latinoamérica; sobretodo para un país como Puerto Rico, donde nunca ha habido independencia y el proceso de colonización es tal que la gente ya no protesta, está acomodada…ya hablaremos de eso más adelante.

Monsanto y Dyncorp también en Borikén

Monsanto tiene dos sedes aquí en la isla, una en Santa Isabel, y la otra en Isabela, el pueblito donde estábamos realizando el taller. Paradójicamente (y no tan coincidencialmente) su sede está al frente del Centro Experimental Agrícola de la Universidad de Puerto Rico, en Aguadilla. Según nos contaban las hormigas borinqueñas aquí fue uno de los primeros lugares donde se experimentó el agente naranja (que recordamos fue producido por Monsanto y es prácticamente la misma formula del Glifosato y el RoundUp), pues como colonia americana, la gente ha sido utilizada como ratón de laboratorio para los experimentos militares y farmacéuticos de los gringos. Por su parte Dyncorp también con base en el Aeropuerto de Aguadilla (el cual es una base militar, que puede ser reactivada si así lo sugiere la seguridad nacional de los UnitedStates) ha lanzado operativos militares a toda la zona del oriente medio (Afganistán, Irak, Irán, Palestina/Israel) pero también hacia Latinoamérica y el caribe; al parecer, el gobierno (si se les puede llamar así) de Puerto Rico tiene acciones en esta empresa de mercenarios de la guerra y están sentados en la junta directiva de la sección Dyncorp Puerto Rico.

Los zancudos de la miseria chupan la isla

Al llegar a la zona de los zancudos transnacionales, hablamos principalmente de las empresas farmacéuticas, pues casi el 50% de las principales firmas farmacéuticas del mundo están en Puerto Rico. Uno de sus principales enclaves es el pueblo de Barceloneta, donde se sirven no solo de la flexible legislación laboral para chupar la energía de los boricuas, sino también del nulo control ambiental por parte del Estado y/o las comunidades; estas empresas se nutren de la gran riqueza de agua potable subterránea de esta zona para la producción de sus medicamentos, pero además son los responsables de la contaminación de estas mismas aguas y de desechos biológicos en tierras y playas. Igualmente la isla ha sido uno de los principales lugares de experimentación, como por ejemplo cuando aquí fue donde se probaron los primeros anticonceptivos para mujer. Hoy muchas de estas empresas han salido del país, buscando mejores ofertas de mano de obra baratísima, pero además de otros territorios que contaminar. Hoy el agua potable escasea en la isla, mientras sin conciencia se sigue desperdiciando y contaminando, muchos ríos que antes eran grandes caudales de agua dulce hoy son riachuelos. Sin embargo tuvimos la oportunidad de estar en el río Tanamá (mariposa en nativo). Este río es y ha sido por siglos un río sagrado donde se celebran rituales y pudimos ver y sentir la grandeza de las montañas y la fuerza del río.

La cultura comercial y la larga historia de colonización

-‘Que bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar’- dice una famosa canción de música boriqueña, refiriéndose a la ayuda que presta el gobierno de los USA para la alimentación de las familias con bajos ingresos económicos, estos son los famosos “cupones” que ‘benefician’ a más de un millón de personas en la isla, más de un cuarto de la población que habita Borikén. Aquí la vida se vive ‘cómodamente’, cuando el gobierno gringo regala la comida, todo como negocio redondo para los supermercados de grandes cadenas; aquí el consumo de comida basura es increíble, pero además toda, oigan TODA la comida es importada, en la isla no se habla sobre seguridad alimentaria pues no existe, se eliminó cuando a mediados de los 50’s se comenzaron a construir las grandes autopistas que hoy atraviesan de lao a lao toda esta islita: todo la gente anda en carro!, el transporte público es inexistente pues también acabaron con el ferrocarril. Hoy lo poco que queda verde de la isla lo están convirtiendo en cemento y ciudad: un gran hotel para los gringos clase media y media alta. A los jibaritos, que con la recolonización española de finales del siglo XIX les tocó replegarse hacia la cordillera central, hoy están siendo exterminados, pues ya no hay tierra cultivable y la que hay no se quiere cultivar, pues todos han buscado los “chavos” en trabajos de construcción o se fueron para USA a ser obreros, amas de casa o labores por el estilo. Hoy los jóvenes no quieren escuchar a sus abuelos y abuelas y son diariamente bombardeados por la televisión, la radio, la prensa y la misma escuela para cumplir unos estereotipos de joven americano, consumidor de la cultura pop= comida chatarra, música chatarra, sentimientos chatarros, pensamientos inservibles.

Olle como va

Y al son del calor de esta isla del lagarto, fuimos terminando la charla, claro sabiendo como siempre que la trasformación está difícil, que la gente está tan acomodada que no quiere poner en riesgo su estabilidad que le brinda su colonizador: es una cadena que han ido aflojando y amoldando al cuerpo de los borinqueños, a su sabor, a su salsa, pero que cuando tienen que jalar aprietan y ahorcan duro, bien duro, así como cuando mataron a Filiberto Ojeda Ríos el 23 de septiembre del 2005 (el mismo día de la celebración del grito de Lares, día representativo del independentismo Boricua). Ojeda Ríos, un señor de más de 70 años, uno de los líderes de los ‘macheteros’ (guerrilla boricua) vivía en la clandestinidad y el FBI lo dejó desangrar después de propiciarle muchos tiros. Sin embargo también se está dando un fuerte resurgimiento de hormigas y abejas que escuchan el llamado de la tierra: ambientalistas por la defensa de las playas, que sean públicas y reservorios de la diversidad biológica; también los compitas indígenas estudiando y recuperando la lengua y el conocimiento jíbaro-boricua, propiciando encuentros y reflexiones en distintos espacios; la investigación sobre plantas medicinales y conocimientos ancestrales en agricultura ecológica y medicina tradicional como el del proyecto sembrarte

Esó fue lo que pudimos conocer en este corto viaje y seguramente encontraremos muchas más experiencias, que como trabajo de hormiga, día a día se la juegan para exigir eso que siempre ha estado en el corazón de la gente: la dignidad, por que en el fondo de todo borinqueño reside esa historia de sus padres y abuelos que conocieron y vivieron en el ‘campo’, que fueron, son y serán jibaritos, por que hoy la música y la lengua boricua está impregnada de toda esa sabiduría popular, todo ese sentido común y esa chispa que podemos encontrar en la gente común, en la gente boricua, en la gente y la cultura que hoy sigue existiendo a pesar de seguir en la colonización.