sábado, junio 28, 2014

Polinizando las Islas del Gran Cacique Nigale



En esta visita al Estado de Zulia pudimos conocer las islas de Toas y Zapara en el Golfo de Venezuela que hoy en día pertenecen al Municipio Insular Padilla.  Padilla y la zona costera de los Municipios de Mara y Maracaibo, el oeste del Golfo de Venezuela y el Lago de Maracaibo, es parte del territorio ancestral del pueblo Añú, un pueblo indígena con una gran historia de lucha y resistencia a la conquista española.

El Cacique Nigale héroe del pueblo Añú en un momento fue capturado y duró mucho tiempo como esclavo de los españoles en la Ciudad Rodrigo (actual Maracaibo),  que al ser liberado en el año 1573 organiza una resistencia y ataque constante a los españoles a punto de flotillas de canoas disparando una lluvia de flechas encendidas. Esta resistencia duro hasta su captura y consecuente tortura y asesinato ahorcado en el año 1607.

Hoy la amenaza a este territorio es otro, Puerto Bolívar o Puerto América es un proyecto que conforma parte de la Iniciativa de Integración de Infraestructura Regional de Sur América-IIRSA con el propósito de exportar carbón minado de la Sierra de Perijá a mercados en Europa y Norteamérica. La construcción de Puerto Bolívar implica rellenar playas en las islas San Bernardo, San Carlos, Pájaro y Zapara para construir mar adentro: muelles carboníferos y patios petroleros. También implica dragados para conformar varios canales de navegación, movería enormes cantidades de sedimentos y metales depositados en el fondo del Golfo, lo que originaría un impacto de descomunales proporciones científicamente difícil de medir y prever.

Esto resulta en la ruina de casi 20 mil personas que viven directa e indirectamente de la pesca artesanal, de las procesadores de camarones y cangrejos en el Lago, al mismo tiempo se perderían casi 40 kilómetros de las mejores playas de los municipios Mara y Almirante Padilla, al construirse desde las minas Norte y Cachirí una carretera hasta Puerto Bolívar.  

Actualmente como pueblo, los Añú los cuales son un “pueblo de agua” mantienen su territorio, sus manualidades, la pesca artesanal y sus hogares tradicionales, los palafitos, pero la lengua Añú ya quedó en el desuso y aunque hay miles de personas Añú, son pocas personas que todavía se identifican, que se asumen o hasta que saben que son Añú, la mayoría de esas personas viviendo en el sector de la Laguna de Sinamaica. Nigale comandaba orientando su estrategia encimado de los cerros de la Isla de Toas, los mismos cerros que se están desapareciendo. Se puede asegurar con certeza que el primer mineral explotado en el estado Zulia, fue la piedra caliza de los cerros de la Isla de Toas, por lo cual la Real Cédula del año 1591, le ordena a los alcaldes ordinarios Rodrigo de Argüelles y Gaspar de Párraga.

Hoy lo que quedan de los cerros está excavados, erosionándose y en algunas partes completamente desaparecidos. Estos cerros, los más altos en la cuenca del lago se están excavando y explotando una cantidad considerable de caliza, pero paradójicamente ni los trabajadores ni personas de la comunidad se benefician por completo, dejando la gran mayoría de los ingresos en manos de grandes empresarios y funcionarios públicos, mientras que esto deja a su paso destrucción ambiental, la perdida de sitios sagrados y la contaminación que se está generando en la isla y no un ingreso para los habitantes de la isla.

Mientras que la realidad de las islas no es tan idílica, la contaminación de residuos sólidos de plástico dominan el paisaje de las islas, la mayoría de jóvenes debido a la falta de trabajo y el obscuro futuro que se vislumbra después que se liquide totalmente la piedra caliza el cual es la principal fuente de empleo, hayan abandonado y olvidado por completo sus raíces Añu y migrado a las ciudades.
 Las especies de animales endémicos cada vez son más escasas y las comunidades no tienen acceso de a un servicio de salud pleno, sobre todo en las horas nocturnas cuando no hay transporte desde tierra firme y las islas.

No obstante no todo está perdido, ya que la flora y fauna propias del Municipio todavía se conservan existen  bastantes mangles y de buen tamaño. Corocoros, patos pico cuchara rosados, y flamencos también se aprecian en el municipio  En nuestro viaje conocimos a una delfín que anda muy inquieta por la situación de su territorio y gracias al esfuerzo y labor de esta delfín, se ha consolidado un proyecto de eco-ladrillos en el liceo de la isla, usando más de 3 mil envases plásticos de gaseosas se crearon tres bancos en forma de herradura con un doble propósito, utilizarlos como comedor y aula de clases alternativa. La idea fundamental es impulsar esta técnica de construcción usando residuos plásticos reciclados en todas las islas, sobre todo a las familias más humildes que viven en casas de tablas y láminas de zinc.

Como parte del proceso de concientización e información gracias a la directora del Liceo U.E.N “Isla de Toas” y la delfín, tuvimos la oportunidad de compartir y polinizar Mesoamérica Resiste con los estudiantes del liceo. Energéticos y animados por nuestra presencia, estuvieron muy atentos a toda la información que se relató por medio del telón ya que escenas como el crucero y el turismo, la carretera bloqueada por las auyamas, el desplazamiento en los mangles y la economía solidaria del panal  fueron aterrizadas de las realidades que se viven allí. Todxs presentes les gustó tanto el trabajo que la delfín y la directora quedaron con afiches de Mesoamérica Resiste con los cuales  siguen trabajando con lxs alumnos.

Esta experimentación de permacultura y bioconstrucción no es la única en las islas, en Zapara se encuentra el hostal Latinoamérica que también ha incorporado la agroecología y bioconstrucción en la propuesta turística.  Varios lugareños  han mostrado su interés en la introducción del Eco Turismo, un turismo que no afecte ni altere de ninguna forma el ambiente, que ayude la comunidad y no la destruye, sin embargo  la información es vital en este proceso. Si el Puerto Bolívar, llegara a realizarse los mangles ancestrales y las playas quedaran opacadas y viéndose seriamente afectadas y en peligro.

“Los isleños y las isleñas” deben generar soluciones propias a los problemas relevantes de manejo de desechos descontrolado además de declarar ciertos lugares como intocables, como reservas naturales de la comunidad. El proyecto del puerto, como la mina de cal no va ayudar a la comunidad isleña,  podría generar empleos pero a largo plazo la contaminación y destrucción de las aguas, los cerros, mangles y las playas  que dan sustento y vida elimina la posibilidad de tener un territorio sano y apto para vivir.

Aunque el contexto del Insular Padilla como todo Venezuela está bastante desafiador, percibimos que si existen las personas con el conocimiento y las ganas de poder mejorar la realidad cotidiana en estas comunidades, lo único que falta es que los demás aprendan, eduquen  y apoyen estas iniciativas que tienen claridad de como traer beneficio a todxs.


Dibujo hecho por un estudiante luego de la charla Mesoamerica Resiste