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jueves, junio 11, 2015

Polinizando al otro lado del río San Miguel

Desde que Polinizaciones dejó de ser un proceso itinerante, ha enfocado su trabajo en tres regiones. Una de esas regiones que solamente una abeja ha frecuentado y las otras abejas han tenido pocas oportunidades de visitarla, se llama Putumayo, un departamento en tierra Amazónica y como toda gran cuenca, tiene mucha selva, agua, y vida. 

Pero tristemente lleva tiempo siendo azotada por los monocultivos ilícitos de coca (tomando la coca fuera de su papel sagrado), el petróleo, los colonos y la guerra; de  igual forma como  en las comunidades de La Guajira y de la Sierra de Perijá, donde desarrollamos Polinizaciones. Asi como La Guajira está en Colombia y en Venezuela, El Putumayo y la Provincia de Sucumbíos en la República del Ecuador, son territorios fronterizos. En estas zonas los pueblos originarios, la selva, los ríos y los animales no conocen fronteras, pero también los derrames petroleros, las fumigaciones aéreas de glifosato, la tala de árboles y el hostigamiento del Ejército no reconocen territorio nacional.
Las veces anteriores que hemos estado en Putumayo, ha sido en Puerto Asís, en donde volvimos a visitar nuestros amigxs de la comunidad Siona de Nuevo Amanecer. En esta visita acompañábamos a la Subcomandante Chimoltrufia, que venía con los libros que se lograron recolectar en Bogotá, como parte de la iniciativa solidaria de crear una biblioteca para la comunidad de Nuevo Amanecer. Fueron seis cajas de libros para niños, jóvenes y adultos en los cuales se pueden consultar  muchos temas incluyendo una serie de enciclopedias sobre animales e historia colombiana.
De igual modo vimos cómo avanzaron los niñxs de la comunidad coloreando el afiche de Plan Colombia. En esta oportunidad seguimos practicando los nombres de los animales en idioma propio,  mientras coloreamos un afiche de “Mesoamérica Resiste” y luego creamos unas tortugas de botellas PET. Para la próxima visita estamos pensando ¿qué otros métodos? se pueden utilizar en la retención del vocabulario del Idioma Siona.
Después de visitar Nuevo Amanecer cruzamos el Río Putumayo, pasando por el Puerto de Hong Kong, mirando las comunidades rodeadas por torres petroleras, llamas encendidas (llamaradas),  llegamos al Teteyé cruzando el Río San Miguel, llegando a Puerto Nuevo en Sucumbíos, Ecuador. Estuvimos una noche conociendo la capital, Lago Agrio y de allí partimos pasando por un territorio deforestado y estrangulado por oleoductos igualmente que en el Putumayo.
Finalmente llegamos a la desembocadura del Río Bermejo en el Río San Miguel, en la frontera de Colombia y Ecuador, donde se encuentra la Comunidad Cofán de Avie Kankhe.  Pasamos un poco más de una semana en la comunidad, relajándonos al ritmo de vida de las familias que nos recibieron en una casa de tablas sobre columnas, que miran a la junta de estos ríos que corren juntos sin mezclar sus aguas de distintos colores, el Río San Miguel oscuro y cristalino y el Río Bermejo turbio y rojo como los suelos de arcilla y barro de la llanura Amazónica. 
Uno de los motivos para la visita a la comunidad Avie Kankhe es la problemática educativa, ya que la política del gobierno Ecuatoriano es homogeneizar a las comunidades borrando su historia, identidad, lengua y cultura, mediante la imposición de una educación estatal, la cual no reconoce la diversidad cultural de los pueblos o nacionalidades indígenas  y mucho menos comprende su valor. Esta violación del derecho a la autonomía, y en este caso el derecho a una educación propia según sus intereses y perspectivas, es un retroceso para los pueblos o nacionalidades indígenas que ganaron estos derechos  con  décadas de lucha, lo cual el gobierno Ecuatoriano ahora ignora y menosprecia.
En los días que compartimos con las familias en la comunidad de Avie Kankhe, nos bañamos en el río San Miguel, ayudamos a tejer las hojas del techo, ayudamos a limpiar los alrededores de la Casa de Sanación que construía la comunidad, pescamos y anduvimos por la selva. Los días y noches pasaban tranquilos, con los cantos de aves, insectos y el agua de los ríos y sólo de vez en cuando esta paz fue interrumpida por el sonido de los helicópteros del ejército colombiano volando sobre territorio ecuatoriano y las lanchas “Pirañas” del ejército ecuatoriano vigilando el Río San Miguel. Sólo una vez escuchamos una explosión.
El día que nos reunimos con la comunidad nos detallaron mejor de la situación educativa que enfrentaban. Entre las distintas miradas, se consolidaron sus inquietudes en temas como la historia propia, la lengua propia, las artesanías, las plantas medicinales  y la música. A partir de estas  inquietudes se  está pensando en crear un proceso que cumpla con estas expectativas desde los saberes propios de la comunidad.
En este espacio de encuentro, realizamos una breve presentación de La Colmena mostrando los telones de Mesoamérica Resiste y Plan Colombia. Por el tiempo breve de compartir los telones después de hablar un buen rato; todas las personas comprendieron de la importancia de la temática en los telones relacionados con lo que están viviendo en su territorio.
Durante compartir de los telones de la Colmena, un mayor nos preguntó “¿por qué todos esos animales están dibujados y por qué no hay personas?”, nosotrxs explicamos las razones por las cuales no dibujamos humanos y para adaptarlo al contexto local, dimos el ejemplo en el que varias personas, sobre todo mayores de diferentes comunidades, no les gustaría ver un dibujo de un Curaca con una corona de plumas exhibiéndose por ahí, entonces el dibujar animales de importancia a un pueblo/nacionalidad con uno u otro símbolo, podemos hacer referencia a esa nacionalidad/pueblo sin apropiarnos de su imagen.
Cuando volvamos a regresar a la comunidad Avie Kankhe con calma, podremos repasar los telones y las temáticas que tocan el territorio y las historias de la comunidad, al igual que proyectar películas, ya que la comunidad lo sugirió como una manera de dar más claridad, sobre lo que pasa en otros territorios de otros pueblos y/o nacionalidades indígenas.
En este momento no se dio el tiempo más adecuado para compartir los telones sin embargo llegamos a conocer varias problemáticas que se ven en los telones de “Plan Colombia” y “Mesoamérica Resiste” que están ocurriendo en el territorio como la extracción petrolera, la militarización, la construcción de carreteras, la interconexión eléctrica y el proyecto de REDD+. Aunque Ecuador no es parte del Proyecto Mesoamérica como lo es Colombia, si hace parte de la versión suramericana de este modelo de desarrollo industrial y extractiva conocido como la Iniciativa de Integración de Infraestructura Regional de Suramérica (IIRSA), esta realidad compartida permite que la campaña gráfica de “Mesoamérica Resiste” sea de uso didáctico y relevante a la realidad ecuatoriana aunque el grafico no fue creado con historias del territorio. Esto se ve sobre todo en que Ecuador es de los países más avanzados en su desarrollo e implementación del IIRSA.
REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación) es un proyecto impulsado por las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial, diferentes gobiernos, empresas y organizaciones como una estrategia para combatir las fuentes contaminantes que contribuyen a la crisis climática  en el Ecuador REDD+ está vinculado al proyecto estatal de Socio Bosques.
Por parte de muchos Pueblo Originarios y movimientos ambientalistas, REDD+ es criticado como el “CO2olonialismo de los Bosques” por fomentar el mercado de carbono y seguir contaminando, mercantilizar los bosques y territorios y que usan “la conservación ambiental” como pretexto para imponer a las comunidades originarias y campesinas,  de cómo pueden vivir en sus territorios, controlando sus actividades cotidianas y de sostenimiento, pero a la vez permitiendo la explotación petrolera, minera, maderables, palma aceitera y de la misma vida como es con las plantas medicinales y las empresas farmacéuticas si el Estado lo quiere.
Esta mirada monetaria de la vida promovida por el llamado capitalismo verde va en contradicción de la vida, cultura y cosmovisión de los Pueblos Originarios que habitan en estos territorios. Según un estudio de Acción Ecológica, la organización ecuatoriana, Socio Bosque es un proyecto que no está formalmente articulado a REDD+ pero un proyecto precursor que busca preparar los territorios para entrar en los proyectos de REDD+.
Ya estando en el programa de Socio Bosque el contrato del proyecto es por 20 años que automáticamente renueva por otros 20 años y la comunidad solo se puede salir del proyecto si el Ministerio de Ambiente lo permite. El programa de Socio Bosque es del gobierno de Ecuador donde también están vinculados la organización ambiental Conservación Internacional (CI) y la entidad de ayuda internacional del gobierno estadounidense, USAid. A CI que ya hemos denunciado como un aparato del capitalismo verde que se esconde detrás de una imagen proteger el medio ambiente a la mano con comunidades locales.
En Ecuador CI tiene como línea estratégica trabajar sobre servicios ambientales y colabora con empresas petroleras que han perjudicado la selva y a las comunidades como son British Petroleum, Shell Oil, y Chevron Texaco.  La participación de USAid en la región es por medio de su Iniciativa por la Conservación de la Cuenca Amazónica que también se dedica al desarrollo de mercados de servicios ambientales.
USAid que tiene un legado de apoyar procesos vinculados a la desestabilización de gobiernos  no afines al gobierno de los EE.UU y por esas razones ha sido expulsado de países como Bolivia y Venezuela, está trabajando con distintas comunidades indígenas de la Amazonia ecuatoriana nombrando específicamente los Huaorani y con otra organización ambiental institucional, The Nature Conservancy, creó el Plan de Manejo de la Reserva Ecológica Cofán Bermejo.
Además del proyecto de La REDD+ y la militarización están las carreteras. La administración del Cantón de Cáscales está presionando para construir una carretera por la mitad de la Reserva Cofán Bermejo aunque las comunidades no están de acuerdo y exigen un estudio previo del impacto  ambiental que aún no se ha hecho.  

Las comunidades saben que si una carretera entra al territorio no habrá manera de detener ni la minería, ni la extracción petrolera ni la presencia de colonos que toman territorios talando indiscriminadamente.  Las carreteras traen el “progreso” y esto significa para las comunidades el exterminio de la selva y la destrucción del territorio y la cultura propia, esto se evidencia en un sin número de comunidades originarias que han perdido su territorio y cultura engañados por el “progreso”. 
La historia de la nación/pueblo Cofán es larga, compleja y apenas estamos empezando a conocerla. Nosotras como abejas, como proceso de Polinizaciones esperamos poder seguir visitando y compartiendo con la comunidad de Avie Kankhe para aportar nuestro granito de arena en la defensa del territorio y fortalecimiento al pueblo/nacionalidad Aí / Cofán.

sábado, mayo 16, 2015

Bees in solidarity with the latest buzz: We are all the Arroyo Bruno!



It has been a long time in the making - through words and energy -- so that we could meet, share and build with the Strength of Wayuu Women. On different occasions we were able to offer workshops or see each other in shared spaces, but on this occasion, it was the first time we were able to directly link up and support the process of the Strength of Wayuu Women.

In 2012, the largest open pit coal mining company in the world, Cerrejon, located in the south of the department of La Guajira, presented a project to extract 500 million tons of coal that is found beneath the path of the Rancheria River, forcing the river to be diverted from its natural cause some 26 km. The people of La Guajira rose up in defense of its most important river and Cerrejon was forced to leave the issue alone. Three years later Cerrejon now tries to do the same with Bruno Arroyo, using the threat of laying off hundreds of workers from the mine if they are not able to move forward with their project.

The Bruno Arroyo springs to life in the Perija Mountains and according to Cerrejon it is one of the 51 tributaries of the Rancheria, contributing 3.6% to its total flow as well as being the main water source for the municipalities of Maicao, Hato Nuevo and Albania. As they tried before, Cerrejon pretends that the final 4.8 Km of the Bruno Arroyo be re directed 3.6 Km from its current course in the municipality of Albania. That stretch of the Arroyo would be moved some 700 meters north facilitating the expanding of the limits of the mine 170 Hectares, thus providing access to 35 million tons of coal. If not able to achieve this the company threatens the loss of; 600 jobs, $500,000.00 in local investments, $3.7 billion in local compensations and the loss of 3 million tons/year of coal.  The company’s threats and bullying are not for nothing; Cerrejon is projected to expand its area in a project called P40, in which they are investing $1,300 million in aims of increasing production from 32 to 40 million tons of coal/year as of this year (2015).

If achieved, the region would benefit from 5,000 jobs for the duration of the project´s operation. What the project does not take into account, however, are the impacts and the consequences that the people of La Guajira will have to face. Since Cerrejon started to mine for coal the soil has been degraded and no longer supports local ecosystems; over a dozen arroyos (tributaries of the Rancheria) and springs have dried out; surface and subterranean waters have been polluted; over 12,000 Ha of dry tropical forest has been destroyed as well as the forced displacement of 20,000 Guajiro people and the destruction of 10 communities. Currently Hato Nuevo and Albania have a population of 45,000 people and consume about 7.5 million liters of water daily. Cerrejon daily uses 17 million liters of water to wet the dirt roads. According to recent satellite images, the Rancheria River´s flow dries after passing through the Cerrejon which in total uses about 35 million liters of water daily -- enough to support about 3 million people. 

What the statistics of tons of coal, hectares of land and liters of water do not tell us are the social and cultural impacts on the population of La Guajira. By diverting the Rancheria, Bruno, or any other river or arroyo in La Guajira, the inhabitants of the territory will be condemned to extermination. All of the impacts that the company omits or refuses to recognize; that the Wayuu and the Afro-descendants can no longer have their rancherias and grow their yuca, plantain, pumpkin, corn and beans; they can no longer pastor their goats or let their chickens run free: they can no longer live off the same foods or collect what they need from the bush; they can no longer go to the river, arroyo or jagüey to wash clothes, bathe, gather water to drink or cook or so the goats can drink. They are now forced to have to look for money even though the jobs in the mine are not intended for them. 

The landscape will become something different altogether; a privatized territory covered in active mines, highways, power lines, pipelines, mountains of rubble and mine tailings, ashes of what were trees and water contaminated or dried. Now the Wayuu and Black folk that once lived free and autonomous in their territory are being relocated into resettlements made by the Cerrejon which break with the Guajiro culture of having enramadas (wall-less traditional structures) made of logs and mud spread out across the territory intermixed with crops, forest and pasture which has been turned into lots with rows of houses, no trees and surrounded by barbed wire. For the Wayuu, the territory and water are life, the ability to have their rancheria, walk freely in their territory with their goats, surrounded by plants, forests and animals that live there because of the water. The danger that threatens the dry tropical forests, the arroyos, the springs, and the river, is the same danger for the Wayuu, the Afro and all Guajiros. What Cerrejon is trying to do is nothing short of ethnocide and ecocide.

The wild animals that survive this massacre will have their image prostituted by the company for its corporate branding and marketing. Cerrejon is an exceptional example of a company that greenwashes its image. Throughout La Guajira on the highways one can observe billboards with smiling Wayuu women, children liberating hatchling sea turtles and warnings for drivers to be careful with wildlife crossing the roads.

Cerrejon has business agreements with Conservation International (CI), an institutional environmental organization that has ties to many companies responsible for environmental and social destruction on massive scales; companies such as Coca-Cola, Northrop Grumman Corp., Starbucks and Shell. CI is an entity that promotes itself as the forefront of biodiversity conservation through its photographs of human and biological diversity, when in reality it is front - propaganda - that washes the image of companies and industries that want to appear that they do good for the environment. Their environmental projects are merely a media spectacle that in their size and scale has no comparison to the salaries of the management of Cerrejon, not to mention the environmental destruction and losses generated.

CI is an agency that legitimizes green capitalism on a planet that is not dying but that is being killed due to the interests of small, economically powerful sector.  In addition to covering up for ecological destructive companies, CI is similar to other environmental entities such as the World Wildlife Federation and the Nature Conservancy that have been linked to “environmental conservation” projects that have been imposed on local and indigenous communities which have ultimately resulted in violence, forced displacement and even death for these peoples.

The bees have had experiences with indigenous communities in Cauca that told us how they collaborated with CI to conduct biodiversity studies in their territory to only later have CI keep all the results of the studies , thus stealing the knowledge of the elders and of the territory.

This is the context that the south of La Guajira finds itself in and these were the issues that we built upon and made an effort to support in the schools and rancherias we visited. The first community where we arrived was in the Municipality of Barrancas, the rural primary school of the community of Campo Alegre. Surrounded by Araguaney trees, cattle and cotton crops, we were in the school with children who all spoke Wayuunaiki as their first language and Spanish the second language they use. With help from a bilingual teacher we did an exercise of identifying the animals in the Mesoamérica Resiste graphic in both Spanish and Wayuunaiki, followed by a long session of coloring the poster with crayons. From the hill where the school is located in the distance, along the horizon one could see the immense Cerrejon mine that is growing and reaching towards the community. 

The next community where we pollinated the graphic campaign was in the rancheria and school of Eulalia, which lies along the railroad that transports the coal from the Cerrejon mine to Bolivar Port in the Upper Guajira. The reality of La Guajira is just as it is shown in the Mesoamérica Resiste graphic with the scene of militarization occurring right next to the mine, everywhere around the mine, along the railroad and in the port where there is a constant heavy military presence. Every couple of kilometers there is a squadron of soldiers that are camped out taking care of the mine´s infrastructure and thus live in the area, interact and form part of everyday life for the Wayuu communities that call this home.

The workshop in Eulalia was one of the best we ever had. When we arrived we hung the Mesoamérica Resiste and the True Cost of Coal banners and once everyone arrived, we introduced ourselves and gave a brief overview about what the banners were about. Afterwards the participants, mostly youth from the community, formed groups and carefully analyzed the banners, classifying scenes with themes in their presentations. Each group was motivated to share and present what they explored, and the exercise extended into the night using the video projector and flashlights to illuminate the banners to see as they were explained in the darkness. There were some participants that were in the workshop we did last year in the Boarding School of Akuaipa that came prepared to participate and support the newer folks in their groups. After the dynamic methodology we used to explore and learn from the banners, some short films that were made in the community were shown on the projector. The films were about the Wayuu perspective of peace and the negotiations going on in Havana, Cuba between the government and the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) as well as another fictional piece about initiation ritual and ceremony a Wayuu girl goes through upon receiving their first menstruation.

Another afternoon we had a short visit to the community of Nuevo Espinal located near Campo Alegre also in the Municipality of Barrancas. Both of the communities are found in a region where the Cerrejon mine wants to expand their coal extraction. Currently the company representatives are meeting with community leaders attempting to minimize the chances that one of these leaders take up a position against the mine´s expansion. The same afternoon we went to Nuevo Espinal as did a member of the Strength of Wayuu Women to speak with the adults about their rights regarding the Cerrejon mine while we the bees hung our banners. We briefly explained the banner to the adults and then worked with the children to color a poster of Mesoamérica Resiste while we spoke about the names of the animals in the poster in Wayuunaiki and Spanish.

The last school we visited with the Strength of Wayuu Women was the school of the community of San Francisco on the outskirts of Barrancas town. At first, the idea was to do the workshop with the students of 4th and 5th grade, but the other students became very excited as they watched from the windows of their classrooms the banners waving in the wind under the covered sports court, that all the other students came pouring out to participate. The banners of Mesoamérica Resiste and The True Cost of Coal hung from a fence around the sports field as all the children divided into three groups, taking turns with each banner exploring the graphics and the different scenes as well as drawing in their notebooks what they found most interesting. In this workshop we realized something we had sort of noticed in some of the other workshops: the students who do speak and know Wayuunaiki lacked knowledge of the animal´s names in their native language. The teachers would ask the students to identify animals in the banner in Wayuunaiki and the children would respond in Spanish, they would say rabbit instead of Atpana. Afterwards we asked if they had ever seen a rabbit and they all responded that they had not.   This moment became a clear example of how the loss of biological diversity is accompanied by the loss of linguistic diversity.

The last community on this visit to La Guajira where we could share was the rancheria of Jepimana found between Uribia and Cuatro Vías.  In Jepimana adults, youth and some children were present. After hanging the banners we realized after speaking some minutes in Spanish that most people were not paying attention, fortunately one person who had accompanied us for most of the week along with two youth who were at the workshop in Eulalia already understood the banners and had experience working with them. Entirely in Wayuunaiki they took control and explained the banners to the folks present. The bees merely served as guides and helped remind the themes of different scenes, but the majority of all the explanation and analysis was done by the Wayuunaiki speakers who had been present in the previous workshops, thus clearly demonstrating how communities can appropriate and empower themselves through illustrated tools such as the graphic campaigns of the Beehive Design Collective. In this workshop the issue of greenwashing was spoken about in Wayuunaiki, referring to how Cerrejon and Conservation International generate a false appearance regarding coal mining in La Guajira, using an advertisement of Cerrejon with sea turtles in the Diario Del Norte newspaper.

As with many previous experiences, our time in La Guajira with the Strength of Wayuu Women went by very quickly and we were left with the desire to return soon to continue weaving and pollinating together. We left with invitations to return to all the communities that we had visited with the banners to continue sharing the graphics as part of the educational process but also invitations to participate in projects regarding biodiversity and linguistic diversity and an agro-ecology & permaculture project. We hope to return soon and continue to share with the different communities of the Strength of Wayuu Women, support the processes of struggle and land defense against the diversion of the Bruno Arroyo, but also to create new processes to improve La Guajira for the Wayuu, Afro-descendants and all of its ecosystems. To support the Strength of Wayuu Women by having their own banner of Mesoamérica Resiste or to support any other initiative that is being worked upon with the Strength of Wayuu Women please contact: polinizaciones@gmail.com.   

miércoles, mayo 06, 2015

Abejas se solidarizan con el zumbido: ¡El Arroyo Bruno Somos Todxs!

Era algo que tenía mucho tiempo en construcción, de hablar y ponerle la energía para que pudiera darse, tuvimos un primer momento de conocer, compartir y construir con la Fuerza de Mujeres Wayuu. En varias ocasiones pudimos ofrecer talleres o vernos en espacios compartidos, pero en esta ocasión, fue la primera vez que se dio para poder articular y apoyar el proceso del movimiento Fuerza de Mujeres Wayuu.



En el año 2012 la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo, Cerrejón, ubicada al sur del departamento de La Guajira, presentó el proyecto para extraer un filo de carbón de 500 millones de toneladas de carbón que se encuentra debajo del cauce del río Ranchería, obligando el desvío del río 26 km de su cauce. La Guajira se levantó  en defensa de su  río más importante y Cerrejón dejó el proyecto quieto. Tres años después intenta presionar los permisos para desvío del arroyo Bruno con el mismo propósito de antes y chantajeando con despedir cientos de trabajadores de la mina.


El Arroyo Bruno nace en la serranía del Perijá y según Cerrejón es uno de los 51 afluentes que tributa al Ranchería, contribuyendo 3,6% al caudal y también es la fuente hídrica de los Municipios de Maicao, Hato Nuevo y Albania. Como intentaron antes, Cerrejón pretende que de los últimos 4,8 kilómetros del Bruno se desvíen 3,6 km en el municipio de Albania. Ese tramo lo correrían unos 700 metros hacia el norte facilitando la expansión de los límites actuales de la mina en 170 hectáreas y el acceso a nada menos que 35 millones de toneladas de carbón. El no poder hacerlo la empresa amenaza que estarían en juego 600 empleos, $500.000 millones en compras a la región y $3,7 billones de regalías y que perderían 3 millones de toneladas anuales. Este chantaje y matoneo de la empresa no es por nada, este monstruo minero  tiene proyectado la ampliación minera denominado P40 con el cual se pretende incrementar la producción de 32 a 40 millones de toneladas anuales a partir de este año (2015) para tal fin esta multinacional invertirá US$1300 millones.

Si bien logrado esto la región se beneficiará con cinco mil trabajos durante lo que dure el proyecto, lo que no menciona son los impactos que tendrá, las consecuencias que tendrá que asumir el pueblo Guajiro.  Desde que Cerrejón empezó a explotar carbón los suelos se han empobrecido; más de doce arroyos tributarios del Ranchería, ojos de agua y manantiales se han secado;  las aguas superficiales y subterráneas se han contaminado; la destrucción de 12.000 hectáreas de bosque seco tropical; además del  desplazamiento forzoso de más de 20.000 guajiros y la destrucción de más de 10 poblados. Actualmente Hato Nuevo y Albania con una población de 45.000 habitantes consumen diario 7,5 millones de litros de agua, mientras que el Cerrejón se gasta diariamente para rociar las carreteras17 millones de litros de agua. En su totalidad Cerrejón utiliza 35 millones de litros de agua al día, lo suficiente para abastecer a 3 millones de personas. Según imágenes satelitales recientes, el río Ranchería tiene un caudal que se seca luego de pasar por el Cerrejón, 

Lo que las cifras de toneladas de carbón, hectáreas de tierra y litros de agua no cuenta es el impacto social y cultural en la población Guajira. Al desviar el Ranchería, el Bruno o cualquier otro río o arroyo en La Guajira es condenar los habitantes del territorio al exterminio. Son los impactos que la empresa omite y no reconoce; que los Wayuu o los Afro ya no pueden tener sus rancherías y cultivar su yuca, plátano, auyama, maíz y fríjol; ya no pueden pastorear sus chivos y dejar las gallinas sueltas, ya no pueden preparar los mismo alimentos o recolectar del monte; ya no pueden ir al río, arroyo o jagüey para darle de beber a los chivos o lavar la ropa, bañarse o buscar agua para cocinar y tomar; y ya son obligados a tener que buscar dinero aunque el trabajo en la mina no es para ellos.

Ya el paisaje se vuelve otro; el territorio privatizado cubierto de minas activas, carreteras, torres eléctricas, tuberías, escombros de lo que eran montañas, cenizas de lo que eran árboles y agua contaminaba o seca. Ahora los Wayuu y los Afro, que antes vivían libres y autónomos en su territorio son reubicados en “ciudadelas” hechas por Cerrejón, que rompen con la cultura del pueblo Guajiro, de enramadas hechos de troncos y barro esparcidos sobre un territorio mezclado con cultivos, bosque y potrero terminan una parcela con filas de casas hecho de cartón concreto, sin arboles rodeado por una cerca de alambre de púas. Para los Wayuu el territorio y el agua es vida; el poder tener su ranchería, caminar libremente por su territorio con sus chivos, rodeado por plantas y bosques y todos los animales que viven allí que están allí por el agua, entonces lo que pone en peligro los bosque seco tropical, los arroyos, ojos de agua, los manantiales y el río, pone en peligro los Wayuu, los Afro y todos los Guajiros. Lo que Cerrejón pretende hacer es nada menos que un etnocidio y ecocidio.


Los animales silvestres que sobreviven esta masacre del territorio tienen su imagen prostituida por la empresa para su mercadeo corporativo y publicidad. Cerrejón es una empresa excepcional en su uso de lavado verde en toda la región donde opera. Por todas las carreteras de La Guajira se ven carteleras promoviendo el turismo con mujeres Wayuu sonriendo, niños liberando tortugas marinas y de tener cuidado con el ganado y la fauna silvestre que transita las carreteras.

Cerrejón tiene convenios con Conservación Internacional (CI), una organización ambiental institucional, que tiene enlaces con otras empresas de gran contaminación ambiental y destrucción social como Coca Cola, Northrop Grumman Corp., Starbucks y  Shell. CI es una entidad que por medio de fotos de biodiversidad y diversidad humana crean una imagen de luchar por la conservación de biodiversidad, cuando realmente son una fachada, una propaganda, lavan la imagen de empresas e industrias que necesitan parecer que hacen bien por el medio ambiente, a través de unos proyectos asistencialistas que no se comparan en escala a los salarios de los gerentes de dichas empresas, ni a la destrucción y perdidas ambientales que se generan. 

CI es una agencia que legitima el capitalismo verde en un planeta que no está muriendo, sino que está siendo asesinado por los intereses de unos pequeños sectores económicamente poderosos. Además de cubrir los actos de empresas multinacionales ecológicamente sucias, CI también sigue una corriente de otras entidades ambientalistas como World Wildlife Federation y Nature Conservancy que son han sido vinculadas  a proyectos de “conservación ambiental” que son impuesta a comunidades locales e indígenas, las cuales muchas veces resultan en actos de violencia, desplazamiento y hasta muertes para estas personas.

 Las abejas hemos tenido experiencias con comunidades indígenas en el Cauca que nos contaron de colaboraciones que tuvieron con CI para realizar estudios de biodiversidad en su territorio para luego después CI quedarse con todos los resultados de los estudios, robándose el conocimiento de lxs mayores y del territorio.

Como este es el contexto en que el sur de La Guajira se encuentra actualmente fue el punto de apoyo y articulación para respaldar a las rancherías y colegios donde compartimos. A la primera comunidad donde llegamos fue en el Municipio de Barrancas, a la escuela rural de la comunidad  de Campo Alegre. Rodeado por árboles de Araguaney, ganadería y cultivos de algodón, estuvimos en un colegio con niños y niñas todos hablantes del Wayuunaiki  como idioma materno, siendo el castellano el segundo idioma que manejan.  Con ayuda del profesor bilingüe se hizo un ejercicio de identificar los animales en el afiche de Mesoamérica Resiste en castellano y wayuunaiki, luego los niños y niñas coloreaban el afiche con crayolas. Desde la loma donde está el colegio se puede ver en el horizonte, la inmensa mina del Cerrejón que va expandiéndose hacia esta comunidad.

La comunidad siguiente donde polinizamos las campañas gráficas, fue en la ranchería y colegio de Eulalia, la cual queda al lado de la vía férrea que lleva el carbón de la mina del Cerrejón a Puerto Bolívar en la Alta Guajira. La realidad de La Guajira es como se ve en la campaña gráfica de Mesoamérica Resiste con la escena de militarización al lado de la mina, por todas partes sobre todo de lado de la mina, la vía férrea y el puerto, hay muchos militares. Cada tanto de kilómetros sobre la vía férrea hay una escuadra de soldados que están acampando, cuidando esta infraestructura para la mina y que viven cerca de, interactúan y conforman parte de la cotidianidad de las comunidades Wayuu en el sector. 

El taller en Eulalia era uno de los mejores que se ha realizado, al llegar se guindaron los telones de “Mesoamérica Resiste” y “El Verdadero Costo del Carbón”, luego se presentó un resumen. De allí las personas, sobre todo jóvenes de la comunidad, formaron grupos y detenidamente analizaron los telones y se clasificó la presentación de lo que analizaron.  Cada grupo tuvo mucho interés en presentar lo que miraron y el ejercicio se extendió hasta la noche usando un videobeam y linternas para alumbrar los telones que se explicaban.  Había unas participantes que estuvieron en el taller que se hizo el año pasado en el Internado Akuaipa que vinieron preparadas para participar y apoyar a las otras personas en su grupo. Después del ejercicio dinámico con los telones se proyectaron unos cortometrajes, uno que se realizó en la comunidad sobre la mirada Wayuu sobre las negociaciones en La Habana y la paz y otra ficción hecho por personas de la comunidad sobre la ceremonia Wayuu de la niña en su primera menarquia.

Otra tarde tuvimos otra visita corta a la comunidad de Nuevo Espinal que como Campo Alegre que en el Municipio de Barrancas. Nuevo Espinal y Campoalegre están en una región en donde el Cerrejón quiere expandir la extracción minera y en este momento los representantes de la empresa se van reuniéndose con muchos líderes de la región intentando de minimizar cualquier posibilidad de que algún líder se asuma contrario a la expansión minera. En la misma tarde que una persona de la Fuerza de Mujeres Wayuu fue a Nuevo Espinal para hablar con las personas adultas de sus derechos ante los intereses del Cerrejón nosotras las abejas nos encargamos de guindar los telones, realizar una breve explicación con los y las adultos de la comunidad y después realizar un ejercicio de colorear el afiche de Mesoamérica Resiste con la niñez de la comunidad intentando recordar los nombres de los animales en wayuunaiki.

El último colegio que visitamos en esta ocasión con la Fuerza de Mujeres Wayuu fue el colegio de la comunidad de San Francisco en las afueras de la cabecera municipal de Barrancas. Originalmente iba ser para los estudiantes de 4 º y 5º pero la emoción de los otros estudiantes al no poder ver los telones desde las ventanas de sus salones, hizo que saliera toda la escuela a participar. Los telones de Mesoamérica Resiste y el Verdadero Costo del Carbón se guindaron y todos los niños y niñas se dividieron en tres grupos respectivos, turnándose entre los telones explorando las temáticas y también dibujando en sus cuadernos los detalles que más les llamaba la atención. En este taller, nos dimos cuenta de algo que se veía un poco en los otros, los niñxs que hablaban wayuunaiki no sabían bien los nombres de los animales. Las profesoras les preguntaban identificar animales en el telón en wayuunaiki y respondían en castellano, decían conejo en cambio de Atpana.  Después les preguntamos si habían visto un Conejo en su vida y respondieron que no. Allí nos quedó muy claro el ejemplo de que perdida de diversidad biológica acompaña la perdida de diversidad lingüística.

La última comunidad en esta visita en La Guajira donde compartimos fue la ranchería de Jepimana vía Uribía desde Cuatro Vías. En Jepimana hubo adultos, jóvenes  uno que otro niño y niña. Después de guindar los telones nos dimos cuenta después de unos minutos de hablar en castellano que las personas no nos estaban poniendo cuidado. Afortunadamente un compañero,  una joven y un joven del taller de Eulalia ya entendían los telones, tenían experiencia previa con la dinámica y en wayuunaiki tomar control y explicaron los telones a las personas presentes para el taller. La abeja sirvió como un guía y ayudar a recordar temáticas del telón pero lo fuerte del taller lo realizó las personas Wayuu que ya habían estado presentes antes demostrando de como las comunidades se pueden apropiar y empoderarse por medio de las herramientas ilustradas como son las campañas gráficas del Colectivo de Diseño la Colmena. Incluso hablaron en wayuunaiki la problemática del lavado verde y la fachada que Cerrejón y Conservación Internacional genera alrededor de la minería de carbón en La Guajira usando un aviso de Cerrejón con tortugas marinas en el periódico del Diario del Norte. 

Como nos sucede a menudo, el tiempo en La Guajira con la Fuerza de Mujeres Wayuu pasó muy rápido y quedamos con muchas ganas de volver pronto para seguir polinizando y tejiendo en conjunto. Quedamos con invitaciones para volver a todas las comunidades que visitamos para seguir compartiendo el trabajo de las campañas gráficas como proceso pedagógico, pero también invitaciones para participar otros proyectos sobre biodiversidad, nombres propios y agro-ecología y permacultura. Esperamos poder volver pronto y seguir compartiendo con las comunidades de la Fuerza de Mujeres Wayuu, apoyar en los procesos de lucha y defensa del territorio en como en contra del desvío del Arroyo Bruno y también crear y abrir los otros caminos para mejorar La Guajira con los Wayuu y todo sus ecosistemas. Para facilitar un telón de Mesoamérica Resiste a la Fuerza de Mujeres Wayuu o apoyar cualquier de las otras iniciativas que se propone adelantar con la Fuerza se pueden poner en contacto con: polinizaciones@gmail.com.